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enero 30, 2010

Humor del sábado

Luego de un descansito, he aquí algunas notas para ustedes:

El mèdico esta examinando a un paciente y le dice:
- Usted debería haber venido a verme antes.
- Sí.... bueno, en realidad fui a ver a un curandero.
- ¿Y que estupidez le dijo ese curandero?
- Que viniese a verlo a usted.


Una monja va al médico porque tiene hipo.
- Hermana, lo que pasa es que usted está embarazada.
Se va corriendo, asustada, y poco después vuelve la superiora, que le pregunta:
- ¿Usted le ha dicho a la hermana que estaba embarazada?
- Sí, pero era solo para quitarle el hipo con un susto.
- Pues el susto fue para el cura, que se ha arrojado desde el campanario.

El especialista en huesos era tan malo, que puso un Hospital de Traumatología........ y lo quebró!

Director de la Clínica: DR. SEKURO KETEKURA
Urgencias: DR. TAKURADO YAMISMITO.
Dermatología: DR. TUKUERO TADURO.
Endoscopía: DR. TEMETO TUBITO.
Fisioterapia: DRA. TESUDA TOITO.
Hematología: DRA. TEFLUYE PLAKETA
Neumología: DRA. TUTOSE MUFUETE.
Odontología: DR. TEKITO LAKARIE.
Psiquiatría: DR. TARAYADO TUKOKO.
Radiología: DRA. METOMA LAFOTO
Reumatología: DR. TARREKLO TUWESO

No, pues ni uno se salva...

enero 01, 2010

Resoluciones de año nuevo

Hace algún tiempo (2007) leímos esto. Lo traemos a colación con motivo de un nuevo año en un nuevo decenio, para su reflexión y análisis. Aunque un poco largo, bien vale la pena.


Me ha intrigado la invitación de ofrecer un comentario sobre este fenómeno cultural de “las resoluciones de Año Nuevo”. Primero, tengo 58 años de edad y nunca, nunca, he hecho resoluciones de Año Nuevo. La realidad es que la noción me pasó de largo, y es una no-categoría de cómo opero. De modo que mis calificaciones para escribir esto son virginidad e ignorancia. ¿Quizás esto me permita ver las cosas con mayor frescura y claridad? Quizás.


Existen varias posibilidades negativas en encuentros interculturales. Un habitante del Amazonas experimentaría shock cultural y confusión al entrar a un mundo social de actitudes, acciones y significados con toda seguridad extraños. “No lo entiendo” -diría. O, sencillamente, podría sentirse muy correcto acerca de sus propias premisas y prácticas y considerar con desdén la excentricidad de los demás.


Pero pueden haber posibilidades positivas en lo intercultural. Mencionaré tres.

Primero, un amazónico vería cosas que un citadino sería incapaz: el océano sociocultural, donde nadan los "cultos" personajes de la sociedad. Para este extranjero, el fenómeno de las resoluciones de año nuevo parecería raro y reductor en muchas áreas.

  • Algunas resoluciones son mezquinas, pero la mayoría intenta profundas declaraciones. Expresan un sentido de necesidad de reforma moral. Glotonería, pereza, alcoholismo, derroches, deudas, aislamiento, “trabajolismo” estéril, inquietud y ansiedad, entretenimiento sin descanso, indulgencia sexual, amargura y sensaciones de extrañeza con relacionados, desorganización... todo esto son disparadores para hacer resoluciones de cambios. Levantan asuntos que podrían sacarse directamente de la lista de los Siete Pecados Capitales (y de las Siete Virtudes Vivas), de los diez mandamientos sobre Cómo Amar, de los nueve Frutos del Espíritu versus los “obvios” mandatos de la carne. Me impresiona ver cuán significativas son algunas resoluciones. “Perder peso, dejar de beber alcohol, oler las rosas, y tratar mejor a mi familia” no son asuntos triviales -cuando se enmarcan con propiedad.
  • He ahí la fricción: enmarcar con propiedad. Insignificantes o profundas, las resoluciones son simple expresión de buenas intenciones. Describen problemas auto-referibles -”veo que tales o cuales cosas no son placenteras de mí mismo”. No establecen correlación alguna con el poder de nuestras pasiones, temores, hábitos... pecaminosidad interna, pecados directos contra Dios... y con el poder de la maldad externa (que incluye la en-culturización) que nos seduce y constriñe. Por eso proponen soluciones auto-dependientes -”resuelvo que haré tal y tal cosa para cambiarme a mí mismo.” El cambio se apoya en el volátil poder de la voluntad y/o en estrategias de sentido común para auto-administrarse (por ejemplo, establecer metas alcanzables de realización personal, y cumplirlas poco a poco). De modo que fracasan en gran medida. O incluso, cuando son exitosas, carecen de razones para “regocijarse siempre, orando sin cesar, con acciones de gracias en toda circunstancia.” No hacen correlación alguna con el fin primario del hombre, o con la locura de nuestro corazón mientras vivimos, o con el inexpresable regalo de Dios a gentes pecadoras, muertas en vida. Las resoluciones auto-referibles solo funcionan en proyectos de auto-salvación, no importa cuán nobles o deseables sean los fines perseguidos.
  • Aún más, mezquinas o profundas, las resoluciones de Año Nuevo expresan puramente intenciones individualistas. Un plan de mejoramiento personal no tiene contexto corporativo para comprometerse, no tiene razones para esfuerzos mancomunados y de rendición de cuentas, y no participa en alguna causa mayor a cualquiera de nosotros. De modo que fracasa. O incluso, si son exitosas carecen de razones para “regocijarse siempre, orando sin cesar, con acciones de gracias en toda circunstancia.” Podré sentirme mejor de mí mismo, pero ¿qué piensa Dios acerca del Yo Mejorado en que me he convertido? ¿Soy más integral al Nosotros Los Santos de la nueva creación divina?

He aquí mis observaciones amazónicas. Tales resoluciones de Año Nuevo se refieren a cosas significativas en extremo: fracaso moral, auto-salvación, e individualismo.


Segundo, dar la vuelta en nuestra sociedad ayuda para que este habitante del Amazonas se vea a sí mismo bajo una nueva luz. El cruzar culturas arroja luz en ambas direcciones, sirve para la adecuada auto-crítica. ¿Por qué yo no hago resoluciones? Quizás debiera. ¿Será posible que mi no-categoría registra un modo de vida carente de metas, azaroso? ¿Hay alguna manera de hacer resoluciones que sea constructiva en verdad y reordene nuestras vidas? ¿O pudiera ser que yo hago algún equivalente funcional a “resoluciones”, pero no había reconocido la analogía? Y además, ¿acaso no es importante la idea del sentido común para definir metas claras e identificar los pasos a seguir? Las preguntas me conducen a mi punto final.


Tercero, cruzar culturas nos ayuda a ser contra-culturales constructivos. Podemos someter nuestras propias premisas y las de otros a crítica y reevaluación. Amazónicos y citadinos pueden cambiar mediante polinización cruzada a la luz del Redentor de cada tribu y nación. Podemos todos comenzar a pensar esto de las resoluciones de una nueva manera.


Para empezar, ¿qué es una resolución? ¿Qué significa para mí resolver algo? El uso de la palabra resolver significa llegar a una decisión firme y determinada de hacer algo, comportarse de cierta manera, gobernarse con ciertos principios. Suena muy cristiano.

Considerado desde este ángulo, el Código de Nicea es un tipo de resolución.

Y decir “yo soy tu siervo... prometo cumplir tus palabras” (Salmo 119:124, 57) es otro ejemplo. Cuando resolvemos _____ quiere decir que expresamos de modo formal nuestra creencia, voluntad, o intención. Es una posición determinada, una dirección particular. Luego de pensar y decidir, uno se compromete a caminar en una trayectoria que cambia el destino de nuestra vida.

Visto así, pudiera concebirse la entera vida cristiana como una determinación continuada de hacer y caminar “Las Resoluciones de la Vida Diaria de la Nueva Creación.”


Permítanme ofrecer un ejemplo. En 1976, recién convertido a Cristo, me integré a una iglesia. Hice esta resolución en frente de toda una congregación de personas de mentalidad similar. Estas fueron mis palabras: “Resuelvo y prometo, en humilde dependencia y bajo la gracia del Espíritu Santo, vivir de hoy en adelante como seguidor de Cristo”.


Esta resolución no se cocinó un primero de enero porque me sentía insatisfecho con mi vida de los previos 12 meses. Es una resolución que expresa la mente de Cristo, el mapa de una nueva vida para todos los días y años siguientes.

Vivir “como seguidor de Cristo” toma muy en serio muchas sub-resoluciones específicas. Por ejemplo, identifica aquellos pecados contra lo que debe ser: glotonería, pereza, alcoholismo, derroche, vivir sin sentido, ansiedad, y todo lo demás. Se dirige a los frutos de cambio: temperancia, diligencia, gratitud, mayordomía, quietud, confianza, amor, gozo, paz...

Y el resolver “en humilde dependencia” busca estar muy seguro que no es un proyecto auto-referente, auto-dependiente para auto-salvación.


El contexto corporativo es altamente significativo. No se trató de mi resolución para el año 1976. Fue, y es, mi y nuestra resolución juntos, siempre, porque captura los propósitos y resoluciones de Dios. Así que una de las maneras de ayudarse unos a otros es siendo específicos. Identificamos metas que delinean lo que seremos hoy, luchando en cada paso -aquí, ahora, para mí, para ti, para nosotros- en la misma dirección donde Cristo va.


Así que, ¿estáis haciendo resoluciones de Año Nuevo? En la víspera de este nuevo año, he decidido hacer una por primera vez, y de hacerla públicamente.


“Resuelvo y prometo, en humilde dependencia y bajo la gracia del Espíritu Santo, vivir de hoy en adelante como seguidor de Cristo”.


Veo las implicaciones específicas para mis elecciones desde esta misma tarde (cuando Nan y yo vayamos a una fiesta con viejos amigos) y para mañana temprano (cuando llevemos a nuestra hija al aeropuerto).

Luego, por la gracia de Dios, haré esta misma resolución el primer Día del Año y sin duda que habrán diferentes implicaciones en diferentes esferas de mi vida (Mi oficina no necesita tanta reorganización. La universidad de Hawaii jugará en el Tazón del Azúcar. Varios amigos están enfrentando cánceres serios. Y... ).


Y por la gracia de Dios, haré (y viviré) la misma resolución el día 2, y el día 3, y el día 4... y cada día de este nuevo año de Cristo y Su nueva creación, cada día, mientras se diga Hoy.


David Powlison

diciembre 24, 2009

Feliz Navidad 2009

Me vestiste de piel y carne, y me tejiste con huesos y nervios.
Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu.
Job 10:11-12

Feliz navidad a todos, y que la paz de Dios esté en vuestro corazón ahora y siempre!

noviembre 21, 2009

Plaquitas y Maimónides

Ayer 20 de noviembre fue la entrega de plaquitas a los nuevos Médicos Internos de PUCMM, quienes así entran a una nueva fase de preparación y estudio en la carrera de Medicina. Ha sido muy grato conocerlos, ver sus experiencias y observar cómo han ido madurando con el tiempo, como los vinos de calidad.
El Dr Frank Espino cerró la noche con la oración de Maimónides [Moshéh ben Maimón; Filósofo y teólogo judío español (Córdoba, 1135 - El Cairo, 1204)], que reproducimos a continuación:

"Oh Dios, llena mi alma de amor por mi arte y por todas las criaturas".
"Que no admita que la sed de ganacias y el afán de gloria me influencien en el ejercicio de mi arte, porque los enemigos de la verdad y del amor y de los hombres, podrían fácilmente hacerme abusar y apartarme de hacer bien a tus hijos. Sostén la fuerza de mi corazón para que esté siempre pronto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al bueno y al malo".

"Haz que no vea en el hombre más que al que sufre".
"Que mi espíritu se mantenga claro en el lecho del enfermo, que no se distraiga por cualquier pensamiento extraño, para que tenga presente todo lo que la experiencia y la ciencia me enseñaron; porque grandes y sublimes son los progresos de la ciencia que tienen como finalidad conservar la salud y la vida de todas las criaturas".

"Haz que mis pacientes tengan confianza en mí y en mi arte y que sigan mis consejos y prescripciones. Aleja del lecho de mis pacientes a los charlatanes, al ejército de parientes que dan mil consejos y a aquéllos que saben siempre de todo; porque es una injerencia peligrosa, que por vanidad hace malograr las mejores intenciones y lleva muchas veces a la muerte".

"Si los ignorantes me censuran y escarnecen, otórgame que el amor de mi arte -como una coraza- me torne invulnerable, para que pueda perseverar en la verdad sin atender al prestigio, al renombre y a la edad de mis detractores".
"Otórgame, oh Dios mío, la indulgencia y la paciencia necesarias a lado de aquellos pacientes apasionados o groseros".

"Haz que sea moderado en todo pero insaciable en mi amor por la ciencia. Aparta de mí la idea de que todo lo puedo".

"Dame la fuerza, la voluntad y la ocasión para ampliar cada vez más mis conocimientos. Que pueda hoy descubrir en mi saber cosas que ayer no sospechaba, porque el arte es grande, pero el espíritu del hombre puede avanzar siempre más adelante".